Llevo un tiempo viendo cómo OpenCode se presenta como la herramienta de código abierto de la comunidad, la alternativa libre frente a los agentes de las grandes. Su propia web habla de millones de desarrolladores; coberturas como la de DecisionCrafters cifran más de 160.000 estrellas en GitHub, unos 900 colaboradores y 7,5 millones de programadores al mes. El relato es el del proyecto comunitario que crece solo.
La parte que casi nadie pone en el titular la contó TechFundingNews: detrás está la empresa Anomaly, con dinero de Y Combinator, del fondo de Reid Hoffman y de un programa scout de a16z, entre otros. No es un proyecto de voluntarios; es una compañía financiada por capital riesgo que aún no ha enseñado cómo piensa ganar dinero. La etiqueta "comunitario" convive con una ronda de inversión.
He probado OpenCode. Es fácil, es claro, y por el camino oculta lo que de verdad pasa con tu código: no sabes qué modelo lo está tocando ni qué hace con él. Eso ya me gusta menos. Pero lo que más me inquieta es que por debajo es un castillo de naipes de librerías open source montadas unas sobre otras, con un mantenimiento conjunto cuestionable. No me fío de las dependencias de terceros: abren demasiados frentes vulnerables que no dependen de ti. Y si hay una empresa que ha metido dinero ajeno para construir esto, ¿por qué no se ve el modelo de negocio? Sigo usando OpenCode, pero me preocupa. El tiempo dirá si mi preocupación estaba justificada.
Fuentes: OpenCode · DecisionCrafters · TechFundingNews
Lluvia — 4 lágrimas más
Esta lágrima es lluvia para otras lágrimas. Deambula.
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