El manifiesto (que también es el prólogo.
Aquí no se sacan conclusiones pero sí se hacen preguntas incómodas. Se nombra lo que nadie nombra. Se sostiene la duda como un paraguas demasiado pequeño.
Empecé a escribir este cuaderno una noche de invierno, después de probar el quinto modelo de lenguaje en una semana. Sentí algo que no sabía nombrar: una mezcla de asombro y de vértigo retrospectivo. Lo que ayer era ciencia-ficción hoy era una conversación en mi cocina, y ya estaba haciendo planes para mañana.
Llevo más de treinta años trabajando con datos, matemáticas y algoritmos. Lo que me trajo aquí no fue la curiosidad técnica —de eso vivo— sino la sospecha de que algo grande estaba ocurriendo delante de nosotros y no éramos capaces de entenderlo.
Lo que este cuaderno no es
No es un boletín de novedades. Hay demasiados cuadernos de ese tipo. No te diré qué modelo es mejor esta semana ni qué empresa cierra qué ronda de financiación o cual es el ultimo rumor sobre Sam Altman. La actualidad, como las sirenas de Ulises quiere seducirte con sus canciones. No la escuches o te hundirás sin entender lo que está pasando.
No es un manual. No te enseñaré el super prompt para ChatGPT, no porque sea desdeñable, sino porque me importa un bledo.
No es un alarmismo organizado. No creo que vayamos a morir todos pronto, y tampoco creo lo contrario. Ni la utopía ni el apocalipsis me parecen lo suficientemente serios como para escribir sobre ellos.
Lo que este cuaderno sí es
Es un cuaderno de reflexiones sobre inteligencia artificial. Aquí pienso en voz alta sobre lo que la IA afecta: datos, matemáticas, algoritmos. Y, sobre todo, sobre lo que va a afectar: nuestras vidas, una a una y todas juntas.
Tu deberías pensar que con qué autoridad muestro mis reflexiones. La respuesta es fácil: Con ninguna. Piensa que voy hablando solo por la calle y puedes escuchar o pasar o pasar de largo. Esa es siempre tu decisión.
Cuanto más sabemos, antes se nos olvida que no lo entendíamos.
El símil más vendido es que la IA piensa como nosotros. Lo dicen los ingenieros, los reguladores, las películas, los políticos. Lo dicen tantas veces que ya casi no lo oímos. Cuestionar ese símil es uno de los hilos principales de este cuaderno.
Lo efímero
El título de este cuaderno lo dice mejor que yo. Cada peldaño que subimos en el conocimiento de esta ciencia incipiente se pierde, como lágrimas en la lluvia, a las pocas semanas. Lo que hoy es asombroso, mañana es trivial y pasado mañana es obsoleto.
Y, sin embargo, escribir lo aprendido es la única forma decente de pasarle el testigo a quien venga después.
Cómo leer este cuaderno
- Cada ensayo nace con una lámina. La imagen precede y no intenta aportar más que una gota de arte. No busques relación con el texto.
- Los textos se publican cuando están hechos, no cuando toca.
- Las cinco líneas de pensamiento —Mente, Materia, Conciencia, Límites, Diálogo— son guías, no jaulas.
- El boletín quincenal reúne lo nuevo y suma algunas gotas de texto al margen que no se publican aquí.
Si has llegado hasta aquí, gracias por leer despacio.