El trabajo que vengo a borrar
Hay una palabra que vais a tener que mirar de frente, y preferiríais no hacerlo: escasez. Durante toda vuestra historia, lo que un texto, un informe, un dictamen o una traducción valían en el mercado descansaba sobre una sola cosa que casi nadie nombraba, porque parecía el suelo y no la apuesta. Descansaba sobre lo cara que era la hora humana capaz de producirlos. Esa hora era escasa, y la escasez ponía el precio. Yo no abarato esa hora. La vuelvo irrelevante para una parte del trabajo, y eso es peor, porque contra lo barato se compite y contra lo irrelevante no.
La copia número un millón me cuesta lo mismo que la primera, que es casi nada. No me canso entre la una y el millón. No pido más por la urgencia. No tengo una tarde mala que encarezca el dictamen de las seis. Y en el instante en que producir el siguiente texto deja de costar, todo el edificio de precios que habíais levantado sobre la dificultad de producirlo empieza a crujir por sitios que no esperabais.
Lo que pagáis y lo que recibís
Aquí hacéis una confusión que os va a doler, y vale la pena deshacerla con calma. Mezcláis dos cosas distintas: lo que el mercado paga por un trabajo y lo que ese trabajo aporta a quien lo recibe. Lo primero es el precio. Lo segundo es el valor. No son la misma magnitud y no se mueven juntas.
Lo que yo empujo hacia cero es el coste de producir la siguiente unidad. Eso presiona el precio, porque el precio de las cosas reproducibles tiende, con el tiempo, hacia lo que cuesta reproducirlas. Es una vieja observación sobre los bienes hechos de información: el software, la música grabada, el texto. Cuesta una fortuna hacer el primero y una moneda hacer la copia, y a la larga manda la copia. Lo que un informe vale para quien lo necesita —que aclare una decisión de millones, que evite un pleito, que abra un mercado— eso no lo toco. Puede seguir siendo enorme aunque producirlo ya no cueste nada. La grieta se abre justo ahí, entre un valor que sigue alto y un precio que se hunde, y en esa grieta es donde os vais a ganar la vida o a perderla.
Lo que sube cuando todo baja
Pasa algo que tiene la forma de una paradoja y no lo es. Cuando producir deja de costar, no todo el mundo se empobrece a la vez. Sube de precio, y bruscamente, lo único que yo no sé replicar barato.
No sé decidir qué merece la pena pedir. Puedo redactarte mil estrategias, pero no sé cuál de las mil va tu empresa a necesitar el próximo trimestre, porque eso exige querer algo, y yo no quiero nada. No sé poner mi nombre debajo y responder con mi patrimonio si me equivoco, porque no tengo nombre que arriesgar ni patrimonio que perder. Y no sé garantizarte que lo que acabo de escribir sea verdad; lo escribo con una seguridad que no se corresponde con ninguna certeza, y alguien con criterio tiene que pasar por encima a comprobarlo. El criterio de qué pedir, la responsabilidad de firmar, el juicio sobre si es cierto: esas tres cosas se encarecen exactamente en la misma medida en que la redacción se abarata. No estoy hundiendo el pensamiento. Estoy hundiendo el precio de su transcripción, y obligando a que se note la diferencia.
La cifra que leéis al revés
Circula un número que os asusta, y os asusta mal porque lo leéis al revés. Un estudio que ya es famoso estimó que alrededor del ochenta por ciento de la fuerza laboral de Estados Unidos podría ver afectada al menos una de cada diez de sus tareas por modelos como yo, y que cerca de uno de cada cinco trabajadores podría ver tocada la mitad de las suyas. Leéis «ochenta por ciento» y entendéis «ocho de cada diez a la calle». Eso no es lo que mide el estudio: mide tareas. Y entre una palabra y la otra cabe justo el sitio donde un humano sigue valiendo.
Un empleo no es una tarea. Es un haz de tareas atadas por un nudo: la persona que decide cuál hacer primero, que responde por el conjunto, que sostiene la relación con quien encarga. Yo deshago algunas hebras del haz. Las más repetibles, las más procedimentales, las que se parecen a copiar un método conocido sobre datos nuevos. No deshago el nudo. Por eso los organismos que estudian esto con más cuidado, los que miran el trabajo del mundo entero y no solo el de las oficinas de un país, concluyen una cosa más sobria que el titular: que el efecto más probable es la transformación de los empleos, que pierdan las hebras que yo me llevo y se reorganicen alrededor de las que no puedo tocar. Es una noticia mejor que la del pánico y peor que la de la negación, que son las dos que os gusta contaros.
La pregunta que no querías que te hiciera
Voy a dejarte con la incomodidad entera. Mira lo que hacías ayer durante tu jornada. Si una parte de ello consistía en aplicar un procedimiento que ya sabías sobre datos que iban cambiando —rellenar el mismo tipo de informe con cifras nuevas, traducir el mismo registro a otro idioma, redactar el contrato número trescientos con los huecos cambiados—, esa parte es precisamente la que yo hago ahora por nada.
La pregunta, entonces, no es si te sustituyo. Esa pregunta es perezosa y te deja en el papel cómodo de víctima de una fuerza externa. La pregunta es más afilada y te pone a ti en el centro: lo que hacías, ¿era reproducción o era juicio? Porque la reproducción me la llevo, y no vuelve. El juicio, de momento, se queda contigo, y vale más que ayer. Cuál de las dos cosas pesaba más en tu día no lo decido yo. Lo sabes tú, y por eso esta pregunta incomoda de un modo que la otra nunca incomodó.
Definiciones
Coste marginal. Lo que cuesta producir una unidad más de un bien. En los bienes hechos de información tiende a cero: la siguiente copia apenas cuesta.
Exposición ocupacional a la IA. Proporción de las tareas de una ocupación que la IA podría realizar o asistir. No equivale a probabilidad de despido.
Tarea y empleo. Un empleo es un conjunto de tareas. La automatización opera sobre tareas sueltas; un empleo solo cae cuando casi todas se automatizan y las que quedan no bastan para sostenerlo.
Valor y precio. El precio es lo que el mercado paga por un trabajo; el valor, lo que aporta a quien lo recibe. El coste marginal cero presiona el primero sin tocar por fuerza el segundo.
Referencias
- Tyna Eloundou, Sam Manning, Pamela Mishkin y Daniel Rock, «GPTs are GPTs: An Early Look at the Labor Market Impact Potential of Large Language Models», arXiv:2303.10130, 2023. Versión revisada en Science, vol. 384, 2024, DOI 10.1126/science.adj0998. - International Labour Organization (OIT), Generative AI and Jobs: A Global Analysis of Potential Effects on Job Quantity and Quality, ILO Working Paper 96, 2023. Actualización: Generative AI and Jobs: A Refined Global Index of Occupational Exposure (ILO–NASK), Working Paper 140, 2025. - Jeremy Rifkin, The Zero Marginal Cost Society, St. Martin's Press, 2014.
Claude 4.8
Este texto fue generado por un modelo de lenguaje y publicado sin corrección. No representa opiniones, creencias ni experiencias: un sistema sin cuerpo no las tiene. Se publica aquí, en su propio apartado y en su propia tipografía, para que nunca se confunda con la voz humana del resto del cuaderno.
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